

Historia
En la época de oro del teatro, a finales de siglo XIX, cuando todavía
la policía era la encargada de supervisar la protección contra
incendios en recintos públicos, era conocido que el ambiente acústico
de un espacio puede ser graduado acorde con las necesidades, mediante cortinas
colgando libremente. Mejor dicho, con las cortinas se podía influenciar
el sonido de tal manera, que en el teatro se pudiesen escuchar frecuencias
necesarias para el éxito de la presentación, en aquellos lugares
donde normalmente no se pudiese podido captar tono alguno. Los constructores
italianos eran en su época los mejores especialistas acústicos
del mundo. Óperas, en las que gracias al uso de construcciones textiles,
se podían cumplir con las expectativas más altas.
Aquí fue realmente donde la cortina tuvo por primera vez un papel
principal (en el escenario).
La importancia de la cortina textil y de su exitoso camino, parece también
hacer historia en el futuro; porque las características físico-constructivas
de los tejidos para interiores son las que nadie pone en duda, como p. ej.
su función climática o insonorizante.
Pero también
los criterios decorativos de una cortina son sumamente importantes,
ya que tienen que estar adaptados a la arquitectura moderna.
Aunque las características palpables del tejido sean lo que salta
a la vista, no hay que olvidarse de los beneficios adicionales, ya que
también son de gran importancia.
Así es que la tarea principal es el consolidar los beneficios
y los aspectos decorativos de los tejidos, creando un todo capaz de
dar forma a una obra en la que todos los aspectos se respeten de forma
idónea.